martes 2 de febrero de 2010

Tratado sobre el no

yo no quise lastimarte
solamente te dije que no
no estarás acostumbrada a sentirte rechazada
OK, perdón, fue sin querer
Andrés Calamaro
Me miraste y me dijiste no, no, no. Un no rotundo con las pupilas, por los poros te salían ríos de no, en la punta de la lengua un no con mayúscula, la nariz despedía mucosas no y así todo, siempre en contramano. Pero me miraste al menos, me dedicaste preciados destellos de brillante luz no, y labios rojos de negatividad se fruncieron con el no, un no originalmente tuyo pero a la vez tan mío, ¿no?

Yo traté de sostener mi digna construcción, y creo que en la mirada también disparé un no. Pero era para mí, y no era igual. Yo: dos no. El no interior se transforma ahora en un cosquilleo infinito aunque imperceptible, un sarpullido disimulado en la espalda, justo ahí donde no se llega braceando. Es una suerte de verruga virtual en la que se reproducen los montoncitos de no piel con una fuerza atroz, bestial. Y si la miro fijamente puedo distinguir tu no del mío: mi no es rojizo, el tuyo, muy oscuro.

Pasan las horas con mentirosa indiferencia, sé que estoy arrumbando en el fondo del baúl esta sensación. Sé, también, que de ahora en más la verruga seguirá creciendo en silencio, aún cuando tu difícil sonrisa se trague más "nos". Ya todo girará en un no círculo, un no camino, un ritual del no. Olvido nombrar mi parte en este asunto, es que mi no estuvo siempre alojado en este sitio, a un costado del nimio sí. Mi no, por más no que sea, es mi creación, y tengo que beberla de un único sorbo. Que haga estragos en mis tripas no me inquieta, pero que tu no se vuelva aspereza y fricción... eso, eso es lo que altera la supuesta armonía de las aguas, del sueño, de la calma. Yo no te pediría nunca nada, tu no es miedo a una futurología del no; quizás deba plantearme la causa del no, que es como querer descifrar de un suspiro el origen del Universo: no lo sé, estimo que vos tampoco. No me importa. Para mí tu no empieza en un análisis de la n y termina en una o convencida. Y allí donde termina (donde terminó), curiosamente tal vez, no empieza (no empezó) el mío. Pero sí la verruga.

Ahora que recuerdo la no escena advierto en tus gestos cierta predisposición al no, cierto conocimiento del no al que sólo se llega después de malgastar larguísimas horas negando. Creo entenderte, yo también desmenucé paquetes de no, los desarmé con afán e ideología, preparé bandejas de plata sobre las que coloqué, cuidadosamente, prolijos inventarios de muchos no. Pero, a la luz de los hechos, no fue suficiente mi trabajo ni mi esfuerzo ni mis madrugadas en vela. Tu manejo del no -dejame decirlo- me supera. Entonces no soy lo que esperaba, además de no ser un sí para vos. Hay un poderosísimo vacío que dejan estos dos no: es como estar llena, pero no. Y la nada, me pregunto, ¿no es más feliz que esta superficie abrasiva? Nunca, vuelvo a preguntarme, ¿es en realidad familiar del no? Hoy por hoy tengo cruzados los parentescos. Sólo sé que el sí tiene un hijo bobo: tu no.

Quisiera, por intermedio de este absurdo, darte algo. Te parecerá extraño, quizás hasta pueda parecerte patético e incluso ridículo que en estas voluntarias condiciones en las que me encuentro, tenga todavía la ambición de entregar. Pero sí. Extiendo mi mano, la abro, y en la palma tengo escrita una palabra para vos. Tomala, por favor. Dice gracias. Pero no sólo lo dice, también lo significa y lo fundamenta, lo susurra y lo grita, lo sangra y lo sonríe, lo retiene y lo suelta. Mis gracias son por tu no y para él, brindan con un vaso vacío esperando por la inundación para ser fiesta. Y es por eso que existen esta noche y hasta que el reino venga. Tu no es miseria en mis oídos, arena en la garganta, niebla en la banquina, chispas en los ojos, basura en los olores, venas pinchadas y una verruga en el medio de la espalda. Pero tu no también son estas gracias, y estas gracias son el abrazo que nos dimos. Y ese abrazo es de lo que tiene que estar hecha la vida.
(Lo encontré ahora, debí haberlo escrito en el 2000/2001. Siempre me gustó, a pesar de todo. Quería compartirlo con ustedes)

5 notas ajenas:

rafa dijo...

Por fin volvió la niña literaria!
Tiene un "Muy bien 10 felicitado"
Salú!

Matias dijo...

Coincido con Mcnamara, el publico de Notas en el Aire quiere mas de esto. Sobresaliente Iñiguez, asi da gusto corregir, vaya nomas.
Buenisimo Niña, de veras.
Nos vemos.

Dionisio Sepúlveda dijo...

Dime que no!
Arjona

condado dijo...

Ah! Pero tenía corazoncito? : )

Anónimo dijo...

Estamos esperando Miñita la publicación de Mc Phisto,cuando va a ser posible? No puedo parar a su club de fans, cómo hago? Cómo los freno? ADB: